guardería ¿por qué les cuesta adaptarse?

Ya llevamos mes y medio de curso y espero que vuestros peques estén ya más o menos familiarizados en la guardería o escuela infantil.

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Y digo más o menos porque aunque no lloren seguro que todavía notáis cosas raras en la actitud del niño como que cuando vais a buscarle no quiere separarse de vosotros, está más pegado, más “blandito” y es que la vuelta al cole o comenzar en la guardería supone un montón de cambios para el niño.

Aparte de que los ritmos y horarios son diferentes a los del verano que es lo más obvio, tienen que enfrentarse a otras cosas que son distintas para ellos.

En casa nadie le quita los juguetes

En casa, el niño tiene sus juguetes para él. Y, a no ser que tenga hermanos, estoy segura de que tú no te pones a “incordiarle” cogiendo sus cosas.

Él dispone de sus juguetes y hace y deshace con ellos a su antojo. En cambio en la escuela los juguetes se comparten con un montón de amigos, en un momento en el que ellos todavía no entienden muy bien qué es eso de compartir.

Así que se dan situaciones como que esté jugando con algo y llegue otro niño y se lo quite o que quiera un juguete y en ese momento lo tenga otro niño y no se lo quiera dar. A veces incluso hay un juguete que es igual que uno que él tiene en casa y no entiende por qué en casa puede jugar con él y aquí no puede, porque para él los dos son igual de suyos.

Así que poco a poco tienen que ir aprendiendo a gestionar todo este tipo de situaciones nuevas para ellos y como todavía no dominan el lenguaje, pues hay niños que recurren a las pataletas, a los gritos, a los llantos y a veces hasta a los mordiscos.

La profe gestiona las situaciones de distinta forma que mamá o papá

El niño está habituado a una serie de ritmos y rutinas y a que se hagan las cosas de una determinada manera. Seguro que puedes pensar en alguna vez que has ido de viaje y que has podido experimentar cómo en ese sitio hay unas costumbres diferentes o que has ido a comer a casa de alguien donde se hacen las cosas de distinta forma. ¿Verdad que todo eso de alguna manera descoloca?

A lo mejor le cantas una canción concreta antes de dormir, o haces ciertas tareas en un cierto orden… por no hablar de que en el cole normalmente, comen mucho más pronto que en casa.

Como el niño aún no tiene controlado el paso del tiempo, esas rutinas le dan seguridad y le ayudan a anticipar lo que va a pasar y en la escuela le pasa lo contrario.

Recuerdo que en la escuela infantil, los primeros meses había niños que estaban tan tranquilos en el aula pero cuando cambiábamos de espacio se ponían a llorar porque no sabían dónde iban, qué iban a hacer, de repente se acordaban de mamá o papá…

Necesitan tiempo para ver lo que va a pasar cuando el profe dice vamos al jardín o vamos a la siesta o cualquier otra actividad e ir repitiéndolo cada día le irá aportando esa seguridad que necesita.

La profe no le conoce igual que mamá o papá

A veces, los niños se encuentran con que ese gesto que él hace y que mamá o papá entienden a la perfección, la profe todavía no sabe lo que significa y no comprende lo que le quiere decir.

Esto hace que se enfaden y que se frustren. ¿Te ha pasado alguna vez que un niño esté intentando decirte algo y tú no le entiendes? A mi si, muchas veces y es un agobio porque miras atentamente al niño y el pobre lo repite y lo repite cada vez más enfadado.

El profe necesita un tiempito para conocer a cada alumno y tener controlados esos pequeños detalles que a cada uno le pueden hacer sentir como en casa .

Ya no lloro pero…

Que un niño esté familiarizado no significa sólo que cuando le dejas en la escuela no llore. Hay niños que llegan sin llorar pero todavía no juegan demasiado con otros amigos, que no se ríen mucho… Poco a poco, a medida que tengan controlados todos esos factores se irán sintiendo más seguros y comenzarán a soltarse y a comportarse como tal. Vamos, lo que viene siendo “que esté en sus salsa”.

Están más cansados

Claro, el ritmo ha cambiado, madrugan más, algunos dejan la siesta… y terminan el día más cansados. Seguro que tú también.

En fin

También habrás notado que todo esto no sucede sólo en la escuela sino que está más pegado a vosotros, más “blandito”, más “mimoso”… en general. A veces no quieren hacer otras actividades (no por las actividades en si sino porque no se quieren separar de vosotros).

Por ejemplo, hay algunos días a la semana que trabajo en Chapoteos (un centro de actividad acuática para bebés que hay en Madrid) y los meses de septiembre y octubre son un tanto raros porque encontramos a muchos niños que antes del verano disfrutaban de la actividad y ahora están más aferrados a los papás que nos preguntan extrañados por qué. Y es que no relacionan la adaptación a la escuela con la actividad de matronatación.

Pero cuando les empiezo a preguntar reconocen que el niño está “más raro” todo el tiempo. No es que ya no le guste el agua, es que no quiere separarse de ti.

Todo lleva su tiempo chicos, hay que dejarles que poco a poco se vayan adaptando a todos esos cambios y después todo fluirá de nuevo 😉 y tú puedes ayudarle dándole todos los mimitos que necesite al salir de la escuela, manteniendo una comunicación fluida con su profe, preguntándole si habla para que te cuente y si no habla, pues comprendiendo que está pasando por toda esa situación que le tiene un poco descolocado y dándole tu apoyo.

¿Y tú qué opinas? ¿Cómo lo lleváis en casa? ¿Le está costando mucho? ¿Y a ti?

Si quieres hacerme cualquier consulta puede hacerlo aquí.

Image courtesy of David Castillo Dominici at FreeDigitalPhotos.net

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