Masaje para bebés ¿qué beneficios tiene darlos?

Seguro que has oído hablar del masaje para bebés y sus beneficios.

Masaje para bebés

Hoy te voy a explicar cuáles son esos beneficios, no sólo para tu hij@ sino también para ti.

Todo esto que voy a contarte aquí lo aprendí en el curso de educadora de masaje infantil que hice hace muuuucho tiempo con la Asociación Española de Masaje Infantil (AEMI).

Fue un curso muy especial porque lo hice cuando mi hijo pequeño tenía 4 meses. Al mayor le había dado masajitos (un poco como a mí me parecía guiándome por un vídeo promocional de unos productos para bebés) y lo habíamos disfrutado tanto que cuando conocí el curso decidí hacerme educadora de masaje infantil para poder enseñar a otros padres a dar masajes a sus hijos y así pudiesen disfrutarlo tanto como yo.

¿Qué beneficios tiene el masaje para el niño?

  • Le ayuda a estrechar los lazos contigo. Si sigues usando el masaje adaptándolo como te explicaré más adelante según vaya creciendo tu hijo, será uno de los momentos especiales de su infancia que recordará.
  • Estimula el sistema circulatorio. Seguro que has observado que los bebés suelen tener las manitas y los piecitos fríos. Haz la prueba ya veras como después del masaje los tienen más calentitos.
  • Estimula el sistema digestivo. Hay muchos bebés que sufren de problemas de cólicos, gases, estreñimiento y con ellos también sus papás. Al masajear su tripita de una forma específica vamos a favorecer el tránsito intestinal y les ayudaremos a que puedan expulsar mejor los gases y hacer caca con más facilidad.
  • Estimula el sistema inmunológico. ¡Cómo lo oyes! Hay un montón de estudios que demuestran que cuando nos sentimos queridos enfermamos menos y los masajes son puro AMOR. Ya que estas diciéndole te quiero con las manos, con los ojos y con las palabras. Hay momentos en los que el nivel de conexión es alucinante. Te dice cosas, le contestas… y se establece una comunicación realmente mágica.
  • Les ayuda a relajar la musculatura de la cara cuando están en tensión por la dentición. Seguro que habrás visto con qué desesperación muerden todo cuando les están saliendo los dintecillos. Pues hay un masajito para la cara con el que puedes ayudarle a aliviar esa tensión.
  • Le ayuda a tener más claros los límites de su cuerpo y a conocerse mejor. A medida que vas haciendo presión en las diferentes zonas, ayudas a que sea más consciente de cada parte de su cuerpo.

Y para ti ¿cuáles son los beneficios?

  • Establecer desde que es pequeñito una buena comunicación con tu hijo.
  • Disfrutar de un rato muy especial (supongo que coincidiremos en el gusto que da achuchar a un bebé y más si es el tuyo 😉
  • Conocer mejor a tu pequeño. Estos ratitos son muy especiales y se estable una complicidad con ellos que te ayuda a conocerle mejor y a generar más confianza entre ambos.
  • Tener un rato de descanso, de centrarte en algo placentero, de no estar corriendo ni pensando en un montón de cosas. Cuando consigues desconectar y realemente estar ahí con él, merece la pena.

 

Antes de comenzar con el masaje…

  • Busca un rato en el que puedas dedicarte sólo a eso. Fuera teléfono, nada de distracciones, que no tengas que estar pendiente de la comida…
  • Prepara un espacio tranquilo y calentito. Ten en cuenta que va a estar denudito y que cuando le pones el aceite al estar mojado puede sentir frío. La cama de matrimonio es un sitio fantástico (espacioso y muy cómodo).
  • Coloca un empapador y encima una toalla porque lo más seguro es que se haga pis cuando le estés dando el masaje. Si es niña cae hacia abajo pero si es niño, siempre te pilla desprevenida y nunca sabes hacia dónde va a caer el chorrillo 😉
  • Busca un momento en el que no tenga hambre ni sueño. Cualquiera de estas dos cosas puede arruinar la hora del masaje.

 

¿Cuándo se puede empezar a dar masajes a los bebés?

Pues la respuesta a esta pregunta es… desde que nace. Si, desde el principio puedes darle masajes.

Cuanto más pequeño es el niño, más tienes que tener en cuenta algunos aspectos como

  • la temperatura de la sala
  • cuidar de que no haya corrientes y…
  • lo más difícil encontrar un momento en el que no esté comiendo ni durmiendo.

El alumno más pequeño que tuve yo en un curso de masaje tenía 22 días.

Y… ¿hasta cuándo?

Muy fácil, hasta que el niño te deje.

Cuando van creciendo se aburren si les tienes tumbados boca arriba porque ya necesitan más actividad pero puedes

  • hacer algún pequeño juego de cosquillas
  • cantarle canciones mientras le das el masaje
  • darle algún juguete para que se entretenga 
  • jugar con tus manos a imitar que una serpiente sube serpenteando por su espalda o un canguro dando saltos…

Puedes seguir con los masajes hasta bien mayores cambiando los ritmos, haciéndolos más cortos, masajeando sólo un par de partes en lugar de hacer el masaje completo… Incluso puedes decirle que él te los de a ti (es genial sentir sus manitas).

¿Qué utilizar para dar el masaje?

En el mercado hay infinidad de cremas y lociones para los bebés pero yo coincido con las recomendaciones de AEMI y mi opción favorita es el aceite de almendras por varias razones:

  • les hidrata fenomenal y les deja la piel muy suave
  • coge calorcito en cuanto lo pones en tus manos y las frotas
  • es totalmente natural, sólo es aceite extraído de almendras. La mayoría de cremas aunque sean especiales para niños llevan un montón de “guarrerías” que es mejor no poner en la piel del niño.
  • tiene un aroma muy suave que no tapa como hacen otros productos ese olor a bollito tierno recién salido del horno que tienen los bebés.

 

¡A mi hijo no le gustan los masajes!

A mi hijo pequeño tampoco le gustaban, por eso me vino genial hacer el curso cuando él era tan pequeñín. Allí aprendí varias cosas que podía intentar antes de abandonar la idea de darle masajes como por ejemplo:

  • Prueba en diferentes horas. La idea que la mayoría de las personas tiene es de que el masaje hay que darlo por la noche después del baño. Esa rutina está muy bien porque ya está relajadito para irse a dormir pero en mi caso por ejemplo, en cuanto le sacaba del agua se ponía a llorar porque quería comer y ni masaje ni nada.

Para nosotros el mejor momento era media mañana cuando se despertaba de sus siestecita matutina. Estaba descansado, no tenía hambre y se mostraba muy receptivo. También aprovechábamos ese rato para hacer gimnasia de bebes (de eso ya hablaremos otro día 😉 la cosa es buscar un buen momento para ti y para él.

  • Empieza por las piernas. Normalmente la parte que mejor se dejan masajear son las piernas y la espalda. Puedes comenzar por esas zona para que se vaya habituando y ya seguirás por otras.
  • Coloca la toalla de forma que le envuelva un poquito la cabeza. Los bebés muy pequeños suelen sentirse más agusto cuando algo está haciendo un poco de presión en su cabecita.
  • Prueba diferentes presiones al darle el masaje. ¿Te ha pasado alguna vez que estás como sensible y te molesta que te hagan caricias porque te da como grima? A los bebés también les puede pasar porque tienen la piel muy finita y cuanto más pequeñines sean más sensible está su piel, así que prueba a variar la presión que haces al darle el masaje.
  • Cúbrele un poquito las partes que no estás masajeando. Hay bebes a los que les encanta estar en bolillas y otros que no están tan cómodos. Así que prueba a no dejarle totalmente desnudo.

 

Una cosa más

Podéis aprovechar y organizaros de manera que si uno de vosotros por temas de trabajo… puede estar poco tiempo con el bebé sea quien le de el masaje o iros turnando.

Si tiene un hermano mayor, éste puede ayudaros a dar el masaje (podéis decirle que priero practique con un muñeco hasta que veais que está preparado). Esta actividad estrecha los lazos entre los hermanos. Luego podéis darle un masaje también al mayor y pedirle que él os lo de a vosotros y ver su carita de satisfacción cuando les dices que te encanta.

 

Resumiendo:

Busca un rato tranquilo en el que no tengas nada que hacer, o mejor dicho, pospón todo lo que tengas que hacer por un rato, meteté con tu bebé en un espacio calentito y acogedor y disfruta con él de un momento especial compartiendo miradas, caricias, sonrisas y besos.

Los dos lo agradeceréis.

Si te apetece conocer más sobre este tema puedes asistir a alguna de mis charlas o talleres

¿Cuál es tu experiencia en el tema de los masajes para bebés? Puedes dejarla en los comentarios y si necesitas ayuda con algo… dame un silbidito 😉

2 comentarios:

  1. Precioso post. Transmite sensaciones relacionadas con lo que cuentas. El olor a bollo que comentas, la tranquilidad del momento , el sol de invierno entrando por la ventana mientras estás calentito en la cama…
    Apetece saber más sobre cómo hacer los masajes. Nos lo contarás ¿verdad?
    Y hay un tema relacionado sobre el que me gustaría que escribieras: ¿Qué hay del masaje al papá? Quiero decir que, igual que mencionas que se refuerzan los vínculos afectivos entre madre o padre y bebé, a veces la nueva situación descabala un poco los que hay entre la mamá y el papá ¿no?

  2. Hola Iñaki, tengo en mente preparar unos videos-tutoriales en los que iré mostrando cómo dar esos masajes, pero van a tardar todavía un tiempito.

    Tomo nota del tema que me propones que me parece muy interesante. La verdad es que la vida de pareja suele verse relegada a un segundo plano y ese aspecto hay que cuidarlo para que la vida familiar no se resienta.

    Muchas gracias por tu comentario y tus sugerencias.

Me encanta que me dejes comentarios ;-)