TARARIQUETECRIS

No olvides agitar tu varita que hay un mundo que crear

Bebecuentos Contar para bebés

¿Y eso qué es?

Hace mucho, mucho tiempo, en una galaxia muy lejana… bueno, fue en ésta y aquí en Madrid pero, hace mucho, mucho tiempo, allá por el año 93 cuando andaba yo haciendo mis primeras prácticas como educadora infantil en una escuelita, mis amigos y amigas me decían ¿y con los bebés qué haces? Si no se enteran de nada…

Esa misma pregunta se ha ido repitiendo en los últimos años cuando digo que cuento para bebés, que hago bebecuentos. ¿Y qué les cuentas? Si no se enteran de nada.

Y es que… contar para bebés es otro mundo porque, obviamente no cuento historias largas cuyo argumento no pueden seguir pero…

Lanzo una pregunta: (bueno en realidad son varias)

¿Has vivido alguna vez la experiencia de emocionarte mirando un cuadro que no entendías?, ¿has disfrutado alguna vez escuchando una canción en un idioma que no comprendías?, ¿recuerdas el gozo de jugar con el ritmo y la musicalidad de un trabalenguas sin sentido?

Creo que por ahí va la cosa. Como dice mi queridísima Estrella Ortiz, en la primera infancia, el lenguaje es juguete.

¡Así es! Y, aunque no entiendan el significado de muchas palabras, sí disfrutan con el ritmo de pequeños poemas, retahílas, juegos de manos, canciones, cuentos cortos…

La tradición oral está repleta de tesoros que, en especial las madres, abuelas y abuelos nos contaban y cantaban como, por ejemplo, las nanas:

“Éste niño lindo se quiere dormir

Y el pícaro sueño no quiere venir

Arrorró mi niño, arroró mi sol

Arrorró pedazo de mi corazón”

 

los juegos de dedos:

Éste se fue al bosque (meñique)

éste se encontró un huevo (anular)

éste lo peló (corazón)

éste le hechó sal (índice)

y este pícaro gordito se lo comió todito, todito, todito.

o los juegos de cosquillas:

“Cuando vayas al carnicero, dile que no te corte

Ni por aquí, ni por aquí, ni por aquí (subiendo desde la muñeca por el por el brazo)

Por aquí, por aquí, por aquí (cosquillitas en la axila)”

 

“¡Mira! Un pajarito sin cola (señalando para que el bebé mire arriba)

¡Mamola, mamola, mamola! (cosquillitas en el cuello)”

Seguramente al leerlo te habrá venido a la cabeza la musiquilla o algún momento de tu infancia.Esos momentos  que tenemos guardados en cajoncitos especiales en nuestra memoria.

Además de la tradición oral hay poemitas, cuentos, canciones de autor… Esos momentos son tiempo compartido. Tiempo en el que la madre, el padre, la abuela o quien está con la criatura le está diciendo: te quiero. Están compartiendo tiempo de juego, de risas, de caricias que es un tiempo muy importante. El contacto afectivo es vital para los seres humanos y todos estos juegos también cumplen esa función.

¿Por qué cuento para bebés?

Porque me gusta. Y me gusta por varias razones:

Me gusta contar para bebés porque es mágico. Es mágico el ambiente que se crea. Es mágico ver sus reacciones. Es mágico conectar con ellos a través de un sonido que les sorprende, un ritmo sencillo, un poema, un pequeño cuento y mirarles a los ojos y ver cómo brillan de emoción. Es mágico ver sus caras de diversión cuando conocen la canción y pueden participar y ellos me dicen palabras que, muchas veces, yo tampoco entiendo, pero da igual porque nos estamos comunicando y es que, a veces, no hace falta entender las palabras para comunicarnos. Seguro que lo has experimentado más de una vez.

Cuentos para bebés

Algunos bebecuentos los realizo en escuelitas infantiles y no están los papás y mamás pero sí las educadoras y educadores que también comparten con los peques. Esas sesiones son maravillosas pero creo, que me gustan especialmente aquellas en las que sí participan los papás y las mamás porque siento que es más mágico todavía y que hay bonus extra.

Verás, no sé cómo explicarlo porque es difícil explicar lo que se vivencia. Es difícil poner palabras a lo que uno siente en un concierto por ejemplo. Pero lo voy a intentar.

Creo que, lo que ocurre allí es…

Una fiesta. Una fiesta en la que les decimos a las criaturas ¡Formas parte de la tribu, de la comunidad! Y eso es maravilloso. Cuando las personas adultas se implican y cantan y juegan los peques miran alrededor y ponen cara de ¡cómo mola ésto! Es como cuando tú estás en un concierto y todos estamos cantando la misma canción y estamos emocionados disfrutando juntos de lo mismo… y te invade un no sé qué, un qué se yo, un cosquilleo, una alegría, un disfrute porque es compartido, porque estás conectado con todas esas personas y formas parte de algo más grande y sentir que uno forma parte, es importante.

 

Cuentos para bebés

Y no sé si disfruto más viendo disfrutar a las criaturas pequeñas o a las mayores porque cuando, al finalizar la sesión, se acerca un papá o una mamá y me dice con ojos brillantes: “esa canción me la cantaba mi… y no la había vuelto a escuchar”, o “puedo darte un abrazo, es que me has devuelto a mi infancia”, o “me has recordado un cuento/canción… que se me había olvidado y me contaba mi…” pues, me siento muy, pero que muy feliz.

Y, bueno, eso es para mí contar para bebés. Me apetecía contártelo. Gracias por leerme.

Si quieres que haga una sesión de bebecuentos en tu escuela, biblioteca, librería… puedes pinchar AQUÍ para ver algunas propuestas o escribirme a hola@tarariquetecris.es y organizamos.