Juegos sensoriales

Juegos sensoriales

Una de las cosas que traen los niños de serie es su afán por investigar y conocer el mundo que les rodea.

Desde que nacen tienen sus ojitos bien abiertos para no perderse nada y dedican mucho tiempo a observar todo lo que tienen a su alrededor.

También les caracteriza esa capacidad de asombrarse por todo. Todo llama su atención, todo les parece especial y mágico.

Puede que sea por eso por lo que a veces a los adultos nos cuesta un poco jugar con ellos. Porque en nuestro mundo de mayores las cosas suceden de un modo diferente.

Precisamente para favorecer esta etapa de descubrimiento permanente, te propongo unas actividades de juego sensorial.

Y… ¿Qué es el juego sensorial?

Pues, dicho así de una manera muy rápida y resumida, jugar a través de los sentidos de una forma especial, en la que dejaremos ciertos elementos o materiales al alcance del niño para que explore y experimente a su gusto.

¿Qué beneficios tiene para los niños el juego sensorial?

Te cuento algunos de ellos:

  • Favorecen el descubrimiento de su entorno a través de actividades en las que utiliza el tacto, el oído, el gusto, la vista, el olfato…
  • Fomentan su capacidad creativa e imaginativa ya que le permitimos que él invente la forma de jugar y de explorar.
  • En este mundo tan material y tecnológico donde los niños se encuentran con juguetes cada vez mas sofisticados que le dan todo el trabajo hecho, se acostumbran a ver juguetes en los objetos cotidianos, susceptibles de transformarse y tener otras utilidades.
  • Es este mundo donde cada vez todo es más inmediato, le proponemos una actividad sin prisa, donde recrearse en el tiempo, jugando, probando…
  • Los niños resolverán mientras juegan pequeños problemas que les vayan surgiendo sin ayuda de los adultos.
  • Favorecen la motricidad fina (que es la coordinación que necesitan para realizar movimientos de precisión)
  • En este mundo en el que la mayor parte del tiempo tienen actividades dirigidas, tienen un espacio donde poder hacer lo que quieran, sin pautas concretas.
  • Habitualmente les llevamos corriendo de un lado a otro y esta es una buena oportunidad para disfrutar sin prisa.
  • Son actividades que fomentan el placer de manipular, deleitarse tocando texturas, sintiendo olores, escuchando sonidos…

¿Cuál es el papel de los padres en este juego?

Cuesta un poco mantenerse al margen y sólo observar, pero si lo consigues vas a aprender un montón sobre tu hijo. Es genial observar cómo juegan. Y si el niño te pide formar parte del juego o te animas a participar, debes dejar que él proponga y dirija la actividad.

  • Encuentra un rato en el que puedas dejar las tareas, el móvil, el ordenador y los problemas a un lado para poder tener toda tu atención en el juego de tu hijo.
  • Prepara con antelación el material para que él pueda explorar, tocar, oler… (más adelante te dejo varias propuestas).
  • Disponlo todo en un sitio que se pueda manchar. Puedes poner un hule en el suelo o en una mesa, hacer la actividad en el jardín, para que manchar no sea un impedimento.
  • Intenta presentárselo de una forma atractiva que invite a jugar, experimentar… poniendo a su alcance todo lo necesario.
  • No tengas prisa. Seguramente, al principio sólo observará las cosas o las tocará con timidez, pero poco a poco se irá animando (también puede que se lance desde el principio).
  • A los niños que no están habituados a este tipo de juegos a veces les cuesta un poco esto de tocar nuevas texturas, mancharse… Dale tiempo y no le fuerces. Una de las premisas es que sea placentero.
  • Retírate y observa cómo juega.
  • Si te pide ayuda para resolver algo, intenta que él te proponga soluciones, sólo guíale.
  • No te hagas ninguna idea de cómo va a ser la actividad ni en qué va a resultar. Una vez que le presentas el material al niño, sólo él sabe por dónde va a ir el juego y cómo va a evolucionar. Además lo importante está en el proceso más que en el resultado.
  • Disfrútalo.

Algunas propuestas de juegos sensoriales:

Para bebés: Si tu hij@ todavía no se puede sentar, puedes:

  • hacerle un móvil con una percha de la que irás colgando diferentes objetos y lazos de colores que llamen su atención.
  • Añadir al agua del baño 4 o 5 gotitas de aceite esencial de lavanda o manzanilla (si lo diluyes en una cucharada de leche se mezclará mejor con el agua). Los aceites esenciales pueden utilizarse con bebés de más de dos meses.
  • Preparar una caja en la que vayas metiendo objetos con diferentes texturas, lazos, diferentes sonajeros comprados o fabricados (sólo tienes que meter en tarritos arroz, lentejas, garbanzos, algún cascabel…) e írselos ofreciendo para que los manipule. Ten en cuenta que se los llevará a la boca así que no deben tener piezas que se suelten, bordes o cualquier otra cosa que pueda dañarle.

Para niños a partir de 1 año: Que ya se pueden sentar y tienen más habilidad con sus manitas.

  • Caja llena de telas de diferentes texturas. Puedes ir guardando pañuelos, recortes de telas de ropa que ya no te valga. Seguro que si pides a tu alrededor, empiezan a guardarte trozos 😉
  • Caja con ovillos de lana de diferentes tamaños y colores.
  • Poner una cartulina grande en el suelo y dejarle algún alimento que pueda esparcir, aplastar, estrujar, chupar, restregarse por el cuerpo… Por ejemplo yogur, mermelada, chocolate a la taza o gelatina. Para esta actividad tendrás que poner un hule en el suelo o abrir un saco de los de basura y extenderlo. Encima puedes poner la cartulina y al bebé. Si le dejas sin ropa, sólo con el pañal podrá sentir todas las texturas con todo el cuerpo y evitarás manchas difíciles de quitar. ¡Cuidado que escurre!
  • Poner a su alcance vasos o cuencos de diferentes tamaños, cucharas, platitos… para que pueda llenar, vaciar, volcar de uno a otro… cosas como harina, maicena, pan rallado… (si a esta actividad le sumas la opción de que pueda añadirle agua, estos elementos se transformarán en masas viscosas y pegajosas).
  • Ofrecerle vasos de diferentes tamaños y dos barreños (una con agua caliente y otro con agua fría) también puedes añadir trozos de hielo en un plato y dejar que juegue a lo que quiera.

Como verás, las posibilidades son infinitas y también depende de lo que quieras “guarrear”. Si vuestro hijo es de los que se asustan cuando tocan el cesped o la arena, no le pongáis en medio de un hule lleno de chocolate. Empezad por algo como el pan rallado que no mancha y poco a poco irá tolerando otras cosas.

Algunos estaréis pensando Cris se ha vuelto loca. Si preparáis bien el espacio no tiene porque mancharse demasiado y además ahora en verano se puede hacer todo en el exterior.

Ver a los niños disfrutar con este tipo de actividades de verdad que no tiene precio.

Puedes compartir tus experiencias en los comentarios 😉

 

 

 

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