¿Por qué no comparte sus juguetes?

¿Por qué no comparte sus juguetes?

Esta es una pregunta que me han hecho muchos padres de alumnos. ¿Por qué no comparte sus juguetes? ¿Cómo puedo enseñarle a compartir?

Solemos llevar a nuestros hijos a la escuela infantil o realizar actividades con ellos como ir al parque, a la piscina… teniendo como uno de los propósitos más importantes que socialicen.

Nos preocupa que sean “buenos”, que compartan, que sean cariñosos, que se acostumbren a estar con más niños. Bueno, el tema de que sea “bueno” y que sea cariñoso me lo guardo en mi cajita para sacarlo otro día porque cada uno de ellos da para un artículo completo. Hoy vamos a tratar sobre el tema de compartir.

Seguro que te gustaría que le prestase todo a los niños en el parque y a sus hermanos. Que no hubiese broncas todo el tiempo con los juguetes ¿a qué si? porque montan cada una…

Pues, aunque parezca un poco raro, el que más va a tener que “cambiar el chip” para que esto suceda eres TÚ, porque los adultos muchas veces en nuestro afán de proteger al niño, enseñarle, ayudarle… hacemos cosas que están regular.

Digo hacemos porque, incluyéndome la primera, estoy segura de que TODOS hemos hecho alguna de estas cosas no una, sino muchas veces. Lo bueno es, que sabiendo un poco más acerca de cómo funciona, puedes evitar hacerlo o si “se te escapa” (porque yo no sé tú pero yo no soy Superwoman) darte cuenta y corregirlo 😉

En primer lugar me gustaría hacerte un par de preguntas para que puedas comprender un poco lo que le pasa a tu hij@ y por qué actúa así. Ahí van:

¿Le prestarías tu teléfono móvil o tu coche a alguien que no conocieses de nada? ¿qué harías si alguien se acercara a ti y te cogiese cualquiera de esos dos objetos sin pedirte permiso?

Supongo que la respuesta a la primera pregunta es NO y la respuesta a la segunda algo así como “me enfadaría y le diría: oye, ¿tú de qué vas? y se lo quitaría”. Seguramente te parecería una falta de respeto ¿verdad? Se supone que uno tiene derecho a su propidad privada y uno espera que ese derecho se respete.

Ahora, dime si has visto alguna vez alguna de estas situaciones en un parque:

  • Un niño está jugando en el arenero, otro se le acerca y le coge las cosas sin permiso.
  • Un niño está jugando en el parque y su mamá le dice: Juanito mira, juega con este “amiguito”. Toma amiguito, la pala de Juanito (también sin consultar)

Seguro que no tienes que esforzarte mucho para recordar alguna ocasión similar.

Recuerdo una ocasión en la casa de un amigo de mi hijo, en la que tuve una pequeña discusión con el papá del niño. Mi hijo quería llevarse un avión y en lugar de preguntar a su amigo, porque sabía que le iba a decir que no, vino a preguntarme a mi. El padre le dijo “por supuesto, llévatelo”. No entendía que no podía decidir por él y argumentaba que tenía muchos juguetes y que no pasaba nada. Menos mal que al final entró en razones, pero le costó.

La cosa es que el niño tiene derecho a decidir si quiere o no quiere prestar sus cosas simplemente por el hecho de que SON SUYAS. Y también tiene que saber que cuando él quiere algo que es de otro, tiene que pedirle permiso porque es el otro el que tiene que decidir.

Todo esto es un proceso, pero es alucinante ver a peques de 2 años y medio haciendo acuerdos e intercambios con juguetes. Se buscan sus estrategias para conseguir lo que quieren.

Vamos a ver varios puntos importantes en este tema:

1.- Cuando le das algo a tu hij@ ES SUYO

Y con algo me refiero a ropa, juguetes, libros… Es importante que el niño sienta que es de su propiedad, porque con sus cosas el aprende a controlar su entorno. Necesita poder decidir sobre sus pertenencias y sólo así puedes garantizar que las cuide.

Muchas veces las rompen porque sienten que se les está controlando a través de ellas.

Te hago otra pregunta. ¿Si alguien te regalase algo y luego te estuviese diciendo todo el rato lo que tienes que hacer con el regalo, cómo tienes que cuidarlo… no perderías el interés en ese objeto? ¿no te entrarían ganas de tirárselo a la cabeza?

Recuerdo una vez que la abuelita le regaló a mis hijos y a su prima un álbum con unos cromos. Ellos empezaron a organizarse, los repartieron, empezaron a jugar y a veces surgían desacuerdos… La abuelita empezó a darles instrucciones de cómo tenían que utilizarlo. A chantajearles diciendo: si no os portáis bien os lo quito ¿eh?, ¿por qué no cogéis tres cada uno? Poneros en la mesa, no os pongáis en el suelo que se va a romper… Al cabo de un rato le dijeron ¡pues toma abuela, para ti!

2.- Asegúrate de darle cosas que pueda utilizar y sean adecuadas para su edad

De esa forma podrás dejarle que lo gestione a su aire. Darle a un bebé un juguete que sea frágil o un libro con páginas finas no es adecuado.

3.- Tiene que saber que hay cosas que no son juguetes, que no son suyas y que tienen unas normas de uso

Por ejemplo, cosas como el teléfono, la tablet… no son juguetes. He visto cómo se les dejaba este tipo de cosas a niños muy pequeños porque sino lloraban. No digo que no puedas jugar con él con alguna aplicación pero tiene que saber que hay unas normas concretas para utilizar ese objeto de papá o mamá y que ellos son los que “mandan”. Así también aprenderá que es recíproco, que si uno quiere que se respeten sus pertenencias también debe respetar las de los los demás.

4.- Predica con el ejemplo

Los niños adquieren gran parte de sus aprendizajes imitando. Hay muchas acciones cotidianas en las que se comparte (puedes compartir con él un bol de cereales, un cuento que disfrutéis juntos, tu botella de agua) y el niño puede observar cómo los mayores comparten. Eso no significa que le exijas que él también lo haga, no le digas como yo te he dado de lo mío ahora tú me tienes que dar… el compartir es voluntario y gratuito. Como te decía es un proceso y cuando llegue el momento también empezará a compartir como algo natural.

5.- Si es SUYO, puede regalarlo

Te advierto que este punto es uno de los más difíciles.

Cuando mi hijo pequeño tenía como 3 añitos le pidió a SSMM los Reyes Magos un Buzz lightyear que nos costó encontrar un montón y con el que nos encariñamos porque veíamos al niño felíz con él (bueno y porque molaba un montón). De repente un día viene y me dice emocionado ¡mamá, le voy a regalar mi Buzz a Miguel! ¡Seguro que le va a encantar! Yo me quedé a cuadros porque iba con él a todas partes. La primera reacción era decirle que no, pero pensé ¡qué gesto tan bonito! Quiero que sea generoso pero joeeee, el Buzz lightyear… También pensé ¿y si luego se arrepiente?

Así que le expliqué que cuando se lo regalase ya iba a ser de Miguel y que no lo iba a tener en su habitación… y él seguía convencido así que, lo envolvimos y se lo llevó con una sonrisa gigante. Yo creo que me costó más a mi que a él y es que de alguna manera, no dejamos que posean realmente sus cosas, sentimos que también son nuestras y que podemos decidir.

6.- Si es SUYO, puede cambiarlo

¿Y qué hay de cuando vienen diciendo: mi amigo tiene un cromo que brilla en la oscuridad y se lo quiero cambiar por mi lego? Tu mente de adulto analiza rapidamente que el cromo cuesta 60 céntimos y el lego te ha costado 25€ pero es SU juguete. Creo que nuevamente, lo único que puedes hacer es explicarle que una vez que haga el cambio ese juguete le pertenece al otro niño. Pero él, habrá visto una manera de controlar su entorno, de conseguir por sus propios medios algo que él quiere. ¿No se trata de eso la vida? ¿Nunca te han preguntado que por qué te ibas a gastar tanto dinero en eso que tú querías? ¿que por qué no te comprabas mejor otra cosa? Cada persona tiene diferentes gustos, prioridades… por eso es importante que el niño aprenda a gestionar SUS cosas.

7.- Si es SUYO, puede romperlo

Y si rompe un juguete suyo, pues cuando vaya a jugar con el verá que lo ha roto y aprenderá algo. No le compres uno igual al momento. Él decidió romperlo (otra cosa es que sea un accidente, por eso es importante que tengan cosas que vayan acorde con su edad).

Resumiendo

Cuesta muchísimo no inmiscuirse porque estamos acostumbrados a gestionar y controlar sus actividades, su tiempo, sus cosas… Pero tenemos que hacer un esfuerzo porque sólo si ellos pueden sentir que sus pertenencias son suyas se responsabilizarán por ellas y podrán llegar a compartirlas. Tú no compartirías nada que no sintieses que fuese tuyo ¿no?

Además es un gustazo cuando haciendo una encuesta a mis hijos (que ya tienen 14 y 16 años) para ver qué cosas les parece que deben saber los padres para hacerlo bien, me hayan dicho “algo muy importante es que dejen decidir a sus hijos sobre sus cosas como vosotros habéis hecho con nosotros” 🙂

¿Cuál es tu opinión? Puedes dejarla en los comentarios o contar alguna anécdota que te haya ocurrido con este tema. Seguro que tienes unas cuantas.

 

2 comentarios:

  1. Fantástico post. Nos ayuda a relativizar el valor de las cosas. Como cuando te gastas una pasta en un regalazo y los muy puñeteros se lo pasan mejor jugando con la caja…
    Es un tema con mucha tela que cortar. Habría que hablar también de dejarles elegir la ropa que se ponen o “decorar” su habitación.

Me encanta que me dejes comentarios ;-)

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