inteligencia emocional. Déjale expresar sus emociones

Hoy vamos a hablar de algo relacionado con la inteligencia emocional y de cómo dejar que el niño exprese sus emociones.

inteligencia emocional

En un post antiguo hablaba de el derecho del niño a expresar sus emociones pero me centraba en el enfado. Por si no lo leiste entonces y te apetece hacerlo ahora te dejo AQUÍ el enlace.

Hoy me gustaría hablar sobre otras dos emociones o sentimientos que a veces no dejamos que el niño exprese (o no exprese) libremente: el amor y la tristeza.

 

El amor: los besos son gratuitos y voluntarios.

Normalmente los niños despiertan ternura y cariño, apetece achucharles y darles besitos pero ellos no siempre están dispuestos a que se los demos o a dárnoslos ellos a nosotros.

¿Cuántas veces has escuchado:

  • Pepito, dale un beso a la tía María
  • No, no quiero
  • Pepito hay que dar besos, te he dicho que le des un beso a la tía María…

Los adultos tenemos un barniz social que los niños no tienen.

Ellos se muestran más naturales y expresan lo que sienten en cada momento.

Y si la tía María no le gusta, o en ese momento no le apetece darle un beso… pues lo dice tranquilamente.

Y… ¿qué más da? ya se lo dará otro día. Puedes decirle a la tía María, “hoy no le apetece otro día será”.

A los niños podemos explicarles que es una costumbre el saludar y despedirnos de la gente a la que queremos dándonos un beso pero creo que no se debe obligar a un niño a dar besos si no quiere.

A veces puede ser una situación un poco violenta ya que no es lo mismo que lo haga con un vecino y que nos de un poco igual a que lo haga con un familiar cercano pero en fín… simplemente podemos explicarlo y ya está. A veces un simple “ya sabes cómo son los niños, ya te lo dará otro día” funcionará.

Igual esa persona no lo entiende y te tacha de “madrequenoenseñabienasushijos” pero qué le vamos a hacer.

La tristeza: ¿tengo ganas de llorar!

Este creo que es el sentimiento que menos dejamos que expresen.

Intentamos pararlo por todos los medios. Yo la primera. ¿A quién le gusta ver llorar a un ser querido?

Enseguida intentamos consolarle pero a veces está bien dejarles que lo expresen.

¿No te ha pasado alguna vez que tenías ganas de llorar y lo único que te apetecía es que alguien te abrazase sin decirte nada y te dejase llorar en sus brazos?

A veces nos sentimos tristes y no sabemos por qué.

La verdad es que a los niños esto les pasa poco pero si les ocurre, puedes preguntarle si le apetece un abrazo o contarte lo que le ocurre.

Si sabe por qué es y te lo cuenta se aliviará. Si no sabe por qué es puedes atraer su atención mostrandole cosas que haya a su alrededor. Esto hará que se centre en lo que está ocurriendo ahora. Normalmente funciona genial.

Otras veces es porque se ha hecho daño.

  • El niño se cae y se da un golpe y le decimos: no llores, si no te ha pasado nada… (a ti no, pero él se acaba de caer y le duele).
  • Lo mejor es no decirle nada (los “pobrecito” tampoco ayudan porque pueden hacer que el niño asocie que recibe compasión por nuestra parte cuando se hace daño, está enfermo…)
  • Prueba a abrazarle y dejarle que llore.
  • Luego, cuando se le pase le podemos decir que nos explique qué le ha pasado y hacerle un mimito. Si es muy pequeño y no sabe hablar y nosotros hemos visto lo que le ha pasado podemos decirle ¿te has caído? ¿dónde te has hecho daño?… para que él nos enseñe el sitio.
  • De esta forma, normalmente el niño deja de llorar enseguida, se siente consolado y rápido vuelve a jugar.

Otros comentarios que hacemos a veces (siempre con el ánimo de consolar al niño) son

  • No llores que eres muy mayor (yo tengo 43 años y a veces me apetece llorar)
  • Eres un chico y los chicos no lloran (sin comentarios)
  • No llores que eres muy valiente (qué tiene que ver la velocidad con el tocino)
  • Eres un llorica (es una forma de hacerle de menos por expresar ese sentimiento)

A veces me he encontrado con madres de alumnos que me decían: “es que llora por todo” pero ese es otro tema.

Si el niño “llora por todo” lo que nos está mostrando es que no sabe cómo solucionar esas situaciones con las que se encuentra y lo resuelve llorando para que alguien las solucione por él.

Le ayudaremos mucho si

  • no le hacemos de menos por llorar
  • Le ofrecemos herramientas para que se sienta más seguro y sepa resolver esos poblemas que le angustian.
  • Para ello podemos hablar con él cuando ya se le haya pasado y ver por qué lloraba y ayudarle a buscar alguna solución.

¿Y tú qué opinas sobre este tema?

Image courtesy of fantasista at FreeDigitalPhotos.net

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