¡Déjame en paz! Los niños y sus enfados

Los niños y sus enfados

El otro día os hablaba sobre el derecho del niño a decidir sobre sus pertenencias y hoy me gustaría tocar otro tema importante que tiene que ver con el derecho a expresar sus sentimientos (en este caso sus enfados).

A lo largo de mi carrera profesional es un tema sobre el que he hablado con muchos padres de alumnos y sobre el que he insistido mucho porque me parece muy importante que un niño sienta que puede expresar sus sentimientos (sean cuales sean) y que se deje que los exprese.

El problema es que hay algunos sentimientos que son más fáciles de tolerar que otros. A todos nos gusta ver a nuestro hijo felíz, riéndose, mostrándose cariñoso… pero no nos gusta tanto verle enfadado o llorando. La pregunta es:

 

¿Cómo me gustaría que me tratasen a mi si estuviera en esa situación?

No sé tú, pero cuando yo me enfado, me gusta que me dejen en paz un rato, porque siento que estoy enfadada con razón.

No quiero hablar con nadie y lo que menos me apetece es que me hagan comentarios que me pongan en ridículo por estar enfadada, que me griten, o que me digan enfadica y cosas así.

Cuando se me pasa, lo veo desde otro punto de vista pero en el momento del enfado… mejor, ¡déjame en paz!

 

¿Y los niños?

Los niños, muchas veces viven situaciones en las que no se tiene en cuenta su opinión, no pueden hacer lo que quieren porque son pequeños, no pueden expresarse bien y les malentendemos…

Estas situaciones, les llevan a manifestar sus protestas o desacuerdos en forma de llanto o de enfado.

 

¿Cómo podemos ayudarle cuando está enfadado?

A veces, dependiendo de dónde nos pille esta situación, es más fácil o más difícil. Siempre es más fácil en casa que en un centro comercial, cuando estás tú con el niño que cuando hay un montón de gente alrededor.

Lo primero de todo, comprendiéndole. Intenta ponerte en su lugar y entender que pueda sentirse enfadado (igual que tú lo haces por algunas cosas) aunque no lo compartas.

un ejemplo:

Si el niño quiere algo que en ese momento no le podemos dar y se enfada, simplemente podemos decirle algo así como: “entiendo que estés enfadado pero ahora no puedo darte eso” o “tienes derecho a enfadarte pero ahora no puede ser”.

El niño va a seguir llorando pero no invalidas su sentimiento y cuando se le pasa, puedes hablar con él y explicárselo.

Me he encontrado en bastantes ocasiones que como no sabemos cómo gestionar esto, les damos lo que piden para evitar que monte una pataleta.

El problema, es que el niño aprende que la forma de conseguir lo que quiere es “montando el número”, cuando lo que queremos es que desarrolle estrategias para resolver los problemas que le surjan sin tener que acudir a las pataletas.

Si le entiendes y le dejas tranquilo hasta que se le pase y siempre actúas de la misma manera, el niño se sentirá seguro, verá que esa estrategia (la pataleta) no le funciona y dejará de usarla.

Cuando se le pasa, puedes explicarle que tú a veces también te enfadas y que es algo normal.

Otra cosa diferente es que el enfado incluya hacer daño, en ese caso si que creo que hay que pararlo. Pero igualmente se le puede decir al niño algo así como: “entiendo que estés enfadado, yo así no quiero hablar contigo, cuando se te pase hablamos”.

Y una vez que las aguas vuelven a su cauce charlar con él. Pero no para echarle la bronca por enfadarse, sino para que te pueda contar cómo se sentía y buscar juntos una solución al problema.

Diferentes situaciones, distintas soluciones

Evidentemente hay un montón de situaciones posibles y diferentes soluciones.

Tú eres quien mejor conoce a tu hijo y dependiendo de la situación que se de puedes hacer una cosa u otra.

Hay veces en las que el niño está cansado o tiene hambre y se enfada por todo (yo también estoy más irritable cuando tengo sueño y necesito comer ¿tú no?)

En esos casos es mejor darle de comer algo, bajar la intensidad de los estímulos, hacer algo tranquilo con él y no hablar más sobre el tema.

Otra cosa que puedes probar es a llamar su atención con otra cosa, un juguete, algo que le interese, para sacarle del bucle.

Cualquier cosa que no sea echarle la bronca por estar enfadado.

Otras veces es porque han tenido una riña con un amigo, con su hermano… pues escúchale y que te cuente lo ocurrido. Normalmente los niños tienen el sentido de la justicia muy desarrollado. Puedes preguntarle por qué se ha sentido mal, y cómo habría sido justo.

Dependiendo de la edad que tenga, el niño te lo contará de una manera u otra y al hacerlo, se sentirá comprendido y aliviado.

Resumiendo

Compréndele, escúchale, normalízalo  y ayúdale a salir del enfado.

Y a ti ¿qué te funciona cuando tu hijo se enfada?

Me encanta que me dejes comentarios ;-)

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